Hace exactamente un mes que la nueva entrega discográfica de Porcupine Tree vio la luz. Parece que es tiempo suficiente para tener una opinión sólida sobre un trabajo de estas características, de modo que voy a escribir unas pocas palabras sobre el mismo.

The Incident
The Incident. Es un título llamativo ¿no? Me gusta; suena directo, lapidario y al mismo tiempo sugerente. Las cualidades exactas que un buen título de disco debe tener, en mi opinión. Y no parece que venga de casualidad: hay una buena historia detrás de él. Una historia autobiográfica en gran medida para Steven Wilson. ¿Qué mejor modo de dotar a la música de emotividad que aquel que implica recuerdos, hechos y anécdotas que han marcado a uno a lo largo de su vida, especialmente durante la infancia? Ésta es la apuesta de Wilson para la ocasión, en un formato ambicioso donde los haya: 55 minutos de música ininterrumpida, dividida en varios temas pero al mismo tiempo formando una unidad sólida, creada de principio a fin tal cual le llega al oyente.

Es curioso que la semilla de este concepto fue algo mucho más impersonal. La idea original de Steven Wilson era tomar una de esas noticias anónimas que aparentemente no interesan a nadie, apenas esbozada fríamente en los medios de comunicación, como tantas otras. Un “incidente” más: el hallazgo de un cuerpo sin vida cerca de un río y la relación imaginaria del suceso con cierto culto religioso. Sin embargo, en el proceso de intentar devolverle cierta emoción, cierta implicación personal, la influencia autobiográfica empezó a tomar cuerpo. El incidente original se fue convirtiendo en la infinidad de pequeños pero importantes incidentes más o menos cotidianos que, a largo plazo, van definiendo la vida de uno. Un concepto muy amplio y difuso en realidad, pero jugoso a la hora de crear música a partir del mismo.

Steven Wilson, ese pequeño gran genio de la música contemporánea
Evidentemente, un tipo como Steven Wilson no iba a querer limitarse únicamente a embellecer la historia con una música de calidad. Había que dotar al conjunto de algo más. Y para eso, qué otra cosa sino recurrir a su ya habitual colaborador gráfico, el brillantísimo Lasse Hoile. Y no se han andado con chiquitas: la edición especial del álbum viene acompañada con “libreto” en formato enorme que a lo largo de 116 páginas ilustra la historia en innumerables fotografías de indudable encanto e incontestable calidad gráfica. O quizá debería decir que es el disco en sí el que acompaña a semejante libro. El disco no, los discos, ya que son dos CDs -el primero de ellos conteniendo los 55 minutos de The Incident y el segundo cuatro temás más, cortos, no relacionados letrísticamente- más un DVD con la mezcla en 5.1, algo casi imprescindible cuando hablamos de esta banda, como ya se ha discutido en este mismo blog con anterioridad… Y por si fuera poco, otro libro más de 40 páginas con dibujos inspirados en las letras, obra de un artista llamado Hajo Mueller.

La edición especial: una pequeña joya
70 € cuesta la criatura, y aquí me tenéis escribiendo sobre ella. ¿Merece la pena semejante desembolso por algo así? En mi opinión sí, rotundamente. Es algo de lo que presumiblemente voy a disfrutar toda una vida, y que ha colmado mis expectativas iniciales.
Musicalmente nos encontramos con un disco de Porcupine Tree en su más amplia expresión. Son muchas las veces que se afirma que cierto nuevo álbum de cierto artista engloba a la perfección todos los diferentes giros estilísticos que ha tocado anteriormente a lo largo de su carrera. En este caso, creo que la frase cliché cobra su sentido auténtico, y The Incident es una excelente muestra de lo que son y han sido los británicos hasta el momento. Incluso me atrevería a decir que la influencia de los otros proyectos musicales de Wilson ha tenido una considerable importancia. Quizá el componente autobiográfico de este trabajo también pueda extenderse al aspecto puramente musical…

Gavin Harrison: para mí el batería de referencia en la escena progresiva actual
He de decir que con The Incident he recuperado la sana costumbre de no escuchar un disco en cuanto se filtra por la red y, en su lugar, esperar a recibirlo en casa y catarlo por primera vez como debe ser: libreto en mano y sentado plácidamente ante un buen equipo de sonido. Tratándose de una edición como ésta, más motivo para el disfrute mayúsculo de esa primera escucha que siempre es tan especial y, obviamente, irrepetible.
Como era de esperar, la escucha de la mezcla en surround a través de los cinco altavoces y el subwoofer de mi Panasonic PT-550 (ohhh, se llama PT el modelo, ¡cuán apropiado!), supone un auténtico placer. Considero que éste es uno de esos álbumes que van ganando muchos enteros con las sucesivas escuchas. Mi impresión inicial, aun maquillada ante la percepción de momentos de evidente brillantez musical, no fue totalmente convincente. La sensación era de encontrarse ante un disco algo disperso, en el que la música no iba fluyendo con demasiada naturalidad a lo largo del primer CD. Fue curiosamente el segundo, al que a priori atribuía menos peso, el que llamó más mi atención, sobre todo gracias a la sorprendente y genialísima Bonnie the Cat y la preciosa conclusión con Remember Me Lover.

Rara avis: Colin Edwin sin gorrito xD
Pero como ya podréis imaginar a estas alturas, con el tiempo uno va quedándose con las melodías y motivos musicales que se suceden de principio a fin, y el conjunto toma forma. Actualmente no soy capaz de descontextualizar ninguna parte de The Incident ni escucharlo si no es de principio a fin y sin interrupción. Creo que, de un disco conceptual ante el que se sienta eso, puede afirmarse con convicción que está perfectamente logrado. Sólo queda para mi gusto un pequeño resquicio de duda: el estribillo de Drawing the Line. Aún no estoy seguro de si lo amo o lo odio. Por una parte lo considero un momento de subidón inesperado y brillante y, por otra, rompe de forma desafortunadamente brusca la melancólica calma de una de las mejores estrofas de todo el disco.

Richard Barbieri. Un tío normal sobre el que no se me ocurre decir nada. ¿Viejuno?
¿Es The Incident el disco definitivo de Porcupine Tree? Globalmente, considerando la presentación y el formato de la edición especial, sin duda alguna. Si nos ceñimos exclusivamente a lo musical, estamos “sólo” ante otro gran disco del grupo, al nivel que cabe esperar de una mente brillante acompañada de otros tres grandes músicos, y con la frescura suficiente como para no decaer el interés en absoluto. Yo me doy por satisfecho. ¿Vosotros?















